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Mi experiencia como "docente en confinamiento"

Para este apartado me he tomado la libertad de expresarme a través de la escritura, la cual es la que más me inspira para contar todo lo que siento y opino.

Quiero comenzar este apartado destacando el gran esfuerzo y trabajo que tienen los maestros y las maestras de los centros ante esta nueva situación de estado de alarma originada por el COVID-19. Si ya lleva su tiempo realizar las programaciones de aula con el fin de garantizar el aprendizaje de los alumnos de la mejor forma posible y cooperativa, ahora, habría que sumarle estas adaptaciones a la forma online. No es nada sencillo, pues supone un gran esfuerzo tanto para los docentes, como para los alumnos y sus familias.
Ahora bien, ¿cómo han sido posibles llevar a cabo estas prácticas?

En primer lugar, sencillo no ha sido. Yo tenía claro que, ante esta nueva situación, el centro podía decidir no trabajar finalmente con alumnos en prácticas, pues podría suponerles una “carga” extra de trabajo. Pero, sin embargo, mi intención, sobre todo, era de ayudar a mi tutora profesional en todo lo posible; y así lo hice.

En segundo lugar, para mí tampoco ha sido fácil adaptarme a la docencia online, ya que, además de no haberlo hecho nunca, no he podido aprender todo lo que me hubiese gustado como sucede en un contexto escolar. A esto también hay sumarle la cantidad de trabajos extras de otras asignaturas del curso, exposiciones, tareas de casa, salir a comprar (puesto que no podía permitir que un grupo de riesgo, como son mis padres o mi abuela se atrevan a salir), etc. que yo personalmente tenía. Todas estas cosas finalmente nos dejan una carga psicológica y un cansancio emocional que se podría haber evitado.

En tercer lugar, decir que no todo ha sido negativo, es decir, he aprendido multitud de recursos online que pueden ser usados para trabajar con los alumnos tanto dentro como fuera del aula. También, en cuanto a la docencia online, es complicada pero no imposible. En este sentido, quizás sea un poco más difícil realizar actividades grupales. Es cierto que he querido llevar a la práctica ciertas actividades tipo canon que requieren de la participación de varios estudiantes a la vez pero me ha sido imposible por dos motivos: uno porque este centro no realizaba clases virtuales a través de ninguna plataforma y, en este caso, si hiciese una para este ejercicio, las voces no sonarían a la vez y, otro motivo, porque si yo le pedía a los alumnos que se grabaran para después, con todas las voces, editarlo yo y formar un canon, realmente ellos iban a escuchar el producto final pero no aprenderían todo lo que acarrea este proceso.

Asimismo, he podido observar cómo, a pesar del empeño y cariño puesto para diseñar y publicar actividades y que los alumnos puedan seguir estudiando esta asignatura, muchas veces este esfuerzo, muy a mi pesar, ha sido en vano. Si esta asignatura ya se consideraba “maría”, esta situación ha empeorado su estatus. Aunque hay que seguir con su programación (ya adaptada a las nuevas condiciones), desgraciadamente las familias (y muchas veces el centro) preferían no agobiar demasiado a los alumnos con más trabajo y priorizar las asignaturas troncales como lengua, matemáticas, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales. Esta dejadez la he notado muchísimo al haber poquísimo feedback entre los alumnos y yo; lo que me hace contemplar una vez más la prioridad que se le ha dado a estas materias troncales antes que a la música, dejándola en un segundo o incluso tercer plano junto a plástica. Por ello, en todas las actividades que he diseñado he incluido, como actividades de refuerzo o ampliación, juegos o bailes con el fin de motivar a los alumnos a interesarse más por esta asignatura y buscar también el sentido lúdico con el que los alumnos pueden aprender divirtiéndose. Igualmente, quiero comentar que en este centro, al menos en la asignatura de música, era difícil corregir los ejercicios que se mandaban por lo que se les pedía a los alumnos que no enviaran ninguno. Sin embargo, yo sí creí oportuno crearme un nuevo correo gmail en el que los alumnos me pudiesen enviar sus ejercicios y obtener así un feedback. Desafortunadamente, aunque ya me lo imaginaba por lo comentado anteriormente, comprobé que muy pocos alumnos las estaban realizando. 

En estas dos últimas semanas de mis practicas, y haciendo alusión al párrafo de arriba, he de comentar además que, como muchos de los padres de los alumnos ya se han incorporado a sus respectivos trabajos, se ha observado bastante más cómo los niños tienen menos atención, están más distraídos, están mandándole a los docentes menos las tareas y, en definitiva, están trabajando menos.  

Por último, y antes de pasar a la conclusión de esta reflexión, me gustaría detenerme en el diseño de mis actividades. Con el fin de apartar a los alumnos un poco del libro de texto (siendo este siempre una guía y usándolo cuando era necesario) me dispuse a realizar estas actividades echando mano de la multitud de recursos disponibles en internet. Me di cuenta que para un simple ejercicio me llevaba hasta tres horas diseñarlo (editando vídeos, buscando imágenes, grabándome en vídeo o audio, subiéndolo al blog de la asignatura, etc.) pues si le sumamos además que eran varios ejercicios por sesión… las horas dedicadas a esto aumentaban considerablemente, llegando a alcanzar días.

Para concluir esta reflexión sobre mi experiencia como “docente en confinamiento”, tengo que decir que esta situación nos ha “venido grande” a la mayoría de las personas (por no decir a todas); incluyendo aquí tanto a las personas que trabajan en el ámbito de la educación como a las familias cuyos hijos están escolarizados. Quiero decir con esto que el sistema educativo no está adaptado a estas circunstancias y, por ello, esta pandemia ha provocado que muchos alumnos apenas tengan recursos para poder seguir estudiando. Me consta además que, en algunos centros, muchos alumnos van a promocionar y pasar de curso sin haber alcanzado los objetivos mínimos establecidos pero, opiniones de algunos docentes ante esto son “el año que viene lo daremos en condiciones”o “no pasa nada, todos los años se repiten los contenidos”. Y mi pregunta es… ¿y qué pasa con los alumnos de 6º curso que pasan a la ESO? Pues nadie parece tener respuesta a esta pregunta.

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